¿Un guerrero a los altares? El “Daimió de Cristo” (Primera parte)

eclesiales.org: 20:00 20-01-2014

¿Un guerrero a los altares? El “Daimió de Cristo” (Primera parte)
(Roma – NE eclesiales.org) No sería el primer guerrero que llega a los altares, hay otros muchos. No se trata tampoco de un monje soldado, de órdenes militares o como muchos monjes guerreros del mismo Japón. Ni siquiera se encuentra un paralelo con la vida de San Francisco de Asís, y sus ilusiones militares, ni con San Ignacio de Loyola, que ciertamente fue soldado.

Justo Takayama Ukon era lo que en occidente se llamaría un señor feudal, con castillo, título y cuanto requiere la parafernalia de un personaje de esa importancia en cualquier corte de occidente. Justo Takayama era el “Daimió de Cristo”, o como otros lo han llamado en forma más popular y no sin razón “Samurai de Cristo”, pues guerrero también fue.

Con justo entusiasmo la Conferencia de Obispos del Japón ha enviado a la Santa Sede el estudio y los demás documentos necesarios para iniciar el proceso hacia la canonización de aquel señor feudal y evangelizador que no dudó en enfrentarse al Imperio para mantener su fe. El daimió Justo Takayama vivió una vida ejemplar que aún hoy sigue causando admiración.

Ciertamente era un samurái, pero no uno común. Era un daimió. Poderoso soberano feudal en Japón, desde el siglo X al siglo XIX, en que había 170 daimios en todo Japón. El daimió o daimyō vestía de purpura, o de tonos verdes oscuros y claros, tonos rojos, y al final de la escala el negro. Los daimios de más alto rango eran el equivalente a los nobles occidentales.

Takayama Ukon nació en lo que hoy es Osaka en 1552, de una familia de señores feudales con derecho a tener un ejército de samuráis a su servicio. Su padre abrazó la fe católica cuando el hijo heredero tenía doce años, fue bautizado con el nombre de Justo.

La conversión

Su padre fue Takayama Tomoteru Hindanokami, señor del castillo de Sawa. En 1564 se convirtió al catolicismo. Ese año se produjo un encuentro, como muchos habidos en la China y el Japón, entre budistas y cristianos, polemizando públicamente sobre sus creencias. Takayama padre era un budista practicante y como tal asistió al debate. Al considerar la contraposición de ideas, quedo convencido de la verdad del cristianismo e inició su proceso hacia el bautismo. Muchos budistas se convirtieron en aquel debate. Siendo Señor feudal de Sawa regresó a su castillo y empezó a explicar lo que lo había cautivado de la fe cristiana. Sus parientes y varias decenas de personas pasando largamente el centenar se convirtieron siguiendo su ejemplo. Mientras en su bautizo Tometeru tomo el nombre de Darío, su hijo Takayama Ukon fue bautizado con el nombre de Justo.

El castillo Sawa no existe más, pero sí el promontorio donde estuvo edificado. Se trata de un monte de poco más de 330 metros al oeste de la ciudad de Nagasaki, bombardeada atómicamente en la segunda guerra mundial. Los castillos japoneses aprovechaban mucho los accidentes del terreno para su protección, pues en nada se asemejan a los castillos occidentales.

Las pruebas empezaron dos años luego del bautismo. Sawa fue atacado por otro señor feudal, y sus defensores tuvieron que huir. La familia y sus seguidores escaparon a Takayama, de donde eran originarios, y se pusieron bajo la protección del señor Wada Koremasa. Siguiendo el sistema feudal en uso el antiguo señor de Sawa y su grupo se hicieron vasallos de Koromesa. Su lealtad fue premiada, cuando dos años después Dario recibió el castillo de Wada, convirtiéndose en señor del castillo. De ese momento en adelante Darío se esforzó aún más por la evangelización de sus vasallos y paisanos.

El samurai

Antes de su bautismo Justo ya había empezado a recibir el entrenamiento en el Bushido, amalgama de creencias religiosas y de principios éticos que se puede traducir como “El camino del guerrero”. Algunos principios fundamentales del Bushido son compatibles con la visión cristiana: honradez, justicia, valor heroico, compasión, cortesía, honor, sinceridad, lealtad, cumplimiento del deber. Para Darío era normal que su hijo siguiera tal camino y se adiestrara en el arte de la lucha marcial, el tiro al arco, el manejo de la espada y otras armas, y la caballería.

En 1571 Justo se casó y su esposa asumió el nombre de Justa, quien resultó una cristiana militante. Eran los tiempos de los Estados Guerreros. Numerosas películas han retratado el estado de cosas del Japón de ese tiempo sumido en guerras y cambiantes alianzas. Ese mismo año Koremasa fue atacado, y en el curso de la batalla encontró la muerte. Justo se destacó en la campaña como un valioso líder y guerrero. Y muchos de los súbditos de Koremasa veían a Darío y a Justo como quienes deberían tomar el mando del clan. Un grupo contestaba esa tendencia, y las fuerzas de ambos bandos se enfrentaron. Aunque los que apoyaban a Takayama padre e hijo triunfaron, Justo quedó herido luego de una feroz batalla con el líder del grupo opositor, Korenaga.

Durante su larga recuperación, que duró más de un año, Justo recibió más catequesis en la fe. Quedó muy confundido con aquello de “ama a tus enemigos” y se entretuvo problematizado en ello por muchos meses. Finalmente su corazón fue comprendiendo tras las reflexiones de lo que hizo Jesús y cómo se comportó el Señor ante sus enemigos.

En 1573, cuando Justo contaba con 21 años, el papá Darío se jubiló para dedicarse exclusivamente a la evangelización, dejando al joven heredero a cargo de todas las responsabilidades de señor feudal.

Señor del castillo

Tan pronto quedó como jefe del clan, Justo reformó el castillo Takatsuki y construyo en el centro una bella iglesia. El castillo fue demolido en 1874, aunque algunas de las puertas que lo adornaban se encuentran hasta hoy en otros edificios.

Justo y los demás miembros de la familia no hacían acepción de personas, a pesar de vivir en el Japón feudal y ser el señor de los vasallos. La presencia de catequistas laicos y misioneros fue un estímulo para la conversión de alrededor de veinte mil personas de la zona gobernada por Justo Takayama Ukon. La población de veinticinco mil, originariamente budista tuvo toda la libertad del mundo para convertirse o no, no hubo coacción alguna, pero si predicación y mucho testimonio admirable del señor feudal, su padre Darío, y la familia. Su conducta según los valores cristianos atraía a los más.

Fidelidad a Cristo

En medio de la política de deslealtades y conflictos de la época, Justo se vio atrapado en un conflicto. Por un lado era vasallo de un tal Murashige, que a su vez era vasallo de Nobunaga contra quien se rebeló sin informar al señor de Takatsuki. Nobunaga temiendo la fuerza guerrera del castillo envió un poderoso ejército que cerco el castillo y exigía su rendición o todos los cristianos sería masacrados. Ante el dilema de conciencia, Justo recordó las enseñanzas de Jesús, y con astucia devolvió el mando del castillo a su padre y se presentó ante el señor Nobunaga vestido con un kimono de papel en señal de humildad y búsqueda de reconciliación. Nobunaga aplicó el código del Bushido y respetó la vida de Justo y de los cristianos.

Otro incidente de esa falta de ética del tiempo de los Estados Guerreros, se produjo cuando andando hacia China con otro vasallo de Nobunaga, Akechi Mitsuhide, fue advertido que el castillo Takatsuki estaba siendo atacado. Partió con sus tropas, lo que permitió a Mitsuhide traicionar a Nobunaga y obligarlo al suicidio. Harto de traiciones Justo se unió a Toyotomi Hideyoshi, quien terminaría por ser la figura clave del Japón de entonces, y que al momento era uno de los dos líderes del clan. Mitsuhide fue derrotado, en una batalla en la que Justo dio muchas muestras de heroísmo y astucia militar.

En el funeral budista de Nobunaga, quien fue líder de prácticamente todo Japón, Justo dio muestra de su entereza y coherencia (continuará….).
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