Católicos y científicos: Telesforo Aranzadi, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

revistaecclesia.com: 0:14 23-04-2014

Católicos y científicos: Telesforo Aranzadi, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC

Católicos y científicos: Telesforo Aranzadi, por Alfonso V. Carrascosa, científico del CSIC
Telesforo Aranzadi (1860-1945) fue un científico español especializado en antropología, doctor en farmacia y ciencias naturales, catedrático de universidad primero de zoología en Granada, y luego de botánica y por fin de antropología en Barcelona.

Trabajó mucho con el sacerdote católico Jose Miguel de Barandiarán y Ayerbe, también interesado por la antropología, etnología y arqueología, sobre todo vasca, hasta el punto que es considerado “patriarca de la cultura vasca”.

Aranzadi hizo escuela, y de la buena, y no suele hacerse especial énfasis en que era un hombre de profundas convicciones católicas, que es de lo que queremos hablar aquí un poco, más que nada para que por nosotros no quede…

En la foto de la izquierda excavando un dolmen con el padre Barandiarán, a la derecha con otros clérigos colaboradores de sus investigaciones. Muy interesado por todo lo vasco, a nivel etnográfico, Aranzadi desarrolló una actividad científica dirigida a estos temas.

Tanto él como Barandiarán se consideraban creyentes acérrimos, incluso militantes. Excavó yacimeintos en las vascongadas, se interesó por su botánica, por aspectos culturales de las construcciones del caserío…Fomentó la creación de la Sociedad de Estudios Vascos, propuso la creación de una universidad vasca, algo que hoy es una realidad, contribuyó a la creación de museos etnográficos como los de San Sebastián y Bilbao, y todo ello sin perder ni una gota de fe.

A este respecto comentaba el padre Barandiarán en su obra “De mis recuerdos de Aranzadi”: «Aranzadi no era de los que toman la vida pasivamente para dejarse mover a la deriva como pieza flotante, siempre a merced del acontecer social. Investigaba y ahondaba en el estudio de un aspecto del ser humano; pero también le inquietaba el sentido de la vida y lo inquiría y a este problema le otorgaba la primacía y a él consagraba meditaciones y conversaciones. Por mantener elevada su conducta en ese plano de su vida consciente, tomaba a veces sobre sí penalidades y sacrificios. Tal fue el viaje que hiciera a Oberammergau con el fin de ver la representación de la Pasión de Nuestro Señor. El día que pasamos allí fue un día de profunda meditación para Aranzadi”.

En la misma obra cuenta cómo la antropología física de la época se hallaba marcada por un fuerte carácter antievolucionista, ya que la práctica totalidad de las recién surgidas Sociedades Antropológicas condenaban taxativamente el evolucionismo darwiniano, y no estaban compuestas precisamente por católicos practicantes.

Aranzadi no es encuadrable en el nacionalismo separatista actual. Dice sobre el particular su colaborador Hoyos que extendía la defensa de todo lo típico, racial, étnico “… al casticismo español, pues pocas frases habrá más justas que la defensa de los garbanzos y el cocido frente a la culinaria extranjera, y hasta el elogio de la boina, la faja y los zahones de la indumentaria nacional». Aranzadi jamás insinuó la prevalencia de lo vasco sobre otros grupos raciales, ya que según su colaborador Hoyos, al enfocar esto señalaba que «todo ello lo hacía sin apuntar la supervaloración del racismo o del indigenismo vasco, ya que es, de los escritores científicos españoles, uno de los que más claramente condenaron la jerarquización racial estableciendo bien claramente la existencia de diferencias, pero no de superioridad o inferioridad entre los hombres y terminando por sostener en uno de sus últimos trabajos, el presentado en el Congreso Antropológico de Londres de 1934 que los vascos eran uno de los tantos grupos raciales…”.

Aranzadi formó al magnífico antropólogo Santiago Alcobé, que le sucedió en la cátedra de Barcelona.

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